Leyendas, Mitos y Maleficios -Diamante Hope

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Este diamante de color azul marino tiene un peso estimado de 45.52 quilates y proviene de India.
De acuerdo a la leyenda, fue tallado por una antigua deidad del sol y fue robado del ojo de un ídolo esculpido en honor a la diosa hindú Sītā.
El primer poseedor de la joya fue Jean-Baptiste Tavernier, quien cayó en quiebra después de venderla. Entonces, huyó a Rusia, donde su cuerpo sin vida fue encontrado totalmente helado y agredido por alimañas.

Luis XIV, rey de Francia, fue su siguiente poseedor. Él tuvo una amante, la madame de Montespan, quien le pidió como obsequio el diamante. Poco después que se lo regaló ella cayó en desgracia y murió olvidada en 1707. Ocho años después, el rey exhibió la joya ante el embajador de Persia para demostrarle que no le iba a pasar nada malo . Meses después, murió  Luis XIV de forma trágica y dolorosa, su padecimiento comienza el 10 de agosto de 1715. A su regreso de cazar, el Rey siente un dolor intenso en la pierna, Su médico  le diagnostica una ciática y su diagnosis no cambiará. Pero pronto aparecen manchas negras: se trata de una gangrena senil. Con terribles dolores, la gangrena sigue desarrollándose y llega al hueso el día 26. Los médicos se sienten impotentes.Pero la muerte se alarga más de los previsto ,finalmente, Luis XIV cae en un estado de semi-coma el 30 y 31, y muere el 1 de septiembre por la mañana.

En 1774, María Antonieta, esposa del rey Luis XVI de Francia, decidió portar el diamante, que no había sido usado en 60 años, y prestárselo a la princesa de Lamballe. María Antonieta, su esposo y la princesa murieron guillotinadas varios años más tarde.

Durante la Revolución francesa, unos ladrones robaron el diamante de la colección de joyas reales. Sólo uno de ellos prefirió conservarlo hasta 1820, cuando decidió vendérselo al holandés Wilhelm Fals para cortar la joya en dos. La primera fue adquirida por Carlos Federico Guillermo, duque de Brunswick. Más tarde, el duque cayó en quiebra. La segunda la conservó el holandés. Pero El hijo de Fals optó por robarle la joya a su padre y venderla al francés Beaulieu. Se atribuye al hurto de la joya, la muerte de Fals y su hijo, quien se suicidó tiempo después.

El rumor de las desgracias atribuidas a la supuesta maldición, concluyó en que Beaulieu vendiera el diamante a David Eliason, quien también la vendió rápidamente al rey Jorge IV de Inglaterra. La muerte del rey se atribuye también al uso del diamante, que había sido incrustado en su corona.

El siguiente poseedor del diamante (ya había sido portado por la familia Hope) fue el príncipe Iván Kanitowski. Kanitowski obsequió el diamante a una vedette con la que salia , a quien días después asesinaron.
Los siguientes propietarios de la joya (el griego Simón Montarides, Abdul Hamid II y la familia MacLean) también tuvieron muertes trágicas, la mayoría de ellas aún atribuidas al uso del diamante Hope.

En el año 1949, el comerciante estadounidense Harry Winston compró la joya
Winston exhibió el diamante Hope en su “Corte de Joyas”, una colección de gemas expuesta en diferentes museos e institutos de Estados Unidos. A mediados de 1958, Winston optó por realizar algunos cortes geométricos en el diamante, con el fin de incrementar su brillo. Más tarde, lo donó al Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana, el 10 de noviembre de 1958, enviándolo en un sobre de papel de estraza, por medio del servicio postal nacional.
Desde 1958, éste es una de las joyas más visitadas del Museo Smithsoniano de Historia Natural.

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